Larga vida a viajar en pareja 11


Después de un año, me vengo a sentar a escribir acerca de viajar en pareja un día en que estamos peleados. Parece mentira. Soy de l@s que piensan que hacer cualquier cosa en caliente es mala idea, pero el punto es ese, no lo estoy haciendo en caliente, llevamos horas peleados. Ya pasó una noche. Ya hablamos de los planes para mañana, que nos vamos de Margarita, de lo que teníamos que hacer. Almorzamos juntos. Le dije algo de una noticia que vi, él me contó algo gracioso que había leído. Pero estamos enojados…¿? Sí.Larga vida a viajar en pareja 1 Antes de empezar a viajar ni siquiera vivíamos juntos en Buenos Aires. Nos conocíamos hacía un año y medio. Llevábamos un año y medio juntos. Yo vivía de tres a cuatro días a la semana en su departamento, pero eventualmente volvía a mi ciudad. Había un “tiempo fuera”.
Cuando empezamos a viajar, ese tiempo desapareció, empezamos a pasar las 24 horas del día juntos, los 7 días de la semana.
Una vez sacamos la cuenta de cuánto tiempo “relativo” llevamos juntos. Si bien Lean es más de las matemáticas, era algo así:
Una pareja convencional que vive en la misma casa pero ambos trabajan se ve unas 8 horas al día (9 están afuera por trabajo, 7 están durmiendo). De esas 8 pongamos que usan 3 para todas las comidas del día. O sea que quedarían 5 horas netas para ellos. Y estamos suponiendo que no van al gimnasio, ni estudian, ni ven a los amigos, ni siquiera van al super, pongamos que esas otras 5 horas las usan para verle la cara al amor de su vida.
Nosotros pasamos las 168 horas que tiene una semana, juntos. Restémosles diariamente las 7 de sueño y las 3 para comer, aunque, de todos modos, comemos juntos, pero ponele. Trabajar, lo hacemos mirándonos las caras y no pasan nunca más de dos horas sin que uno de los dos comente algo, así que no las puedo restar.
Eso da unas 98 horas semanales. Contra 35. Eso es 2,8 veces más. Casi, casi, 3.
Cuestión, que a la conclusión que habíamos llegado era que si a hoy llevamos 2 años y 8 meses juntos en tiempo real, en una relación convencional equivaldrían a más de 7 años.
7 años en un año de viaje. Intenso…Larga vida a viajar en pareja 2

Creo de las cosas buenas que me dijeron en Buenos Aires antes de partir, fue que si pasábamos esto íbamos a estar juntos para siempre. Claro que eso nadie lo puede asegurar y, además, no puedo cantar victoria antes de tiempo, el viaje no terminó. Pero lo que es cierto, y no hace falta exprimirse la cabeza haciendo cuentas para saberlo (eso fue porque estoy al pedo), es que un viaje así es una prueba de fuego para la relación. Nadie sale intacto.
Desde que empezamos a viajar nos volvimos, me parece a mí, más amigos que novios. Los chistes, el humor, la confianza en uno mismo y en el otro, saber cuándo dar ánimos, cuándo guardarse el negativismo, cuándo callarse, cuándo pedir perdón pesaron mucho más que los besos, los celos, las histerias, los enojos, los berrinches, que de todos modos, ya eran pocos en Buenos Aires.
Yo nunca antes había tenido un novio, no me había enamorado, nunca había tenido que compartir tiempo ni rendirle cuentas a nadie. Nunca había tenido que tomar decisiones pensando en alguien más, ni me había tenido que preocupar por no herir sus sentimientos. Y mi único viaje largo habían sido cuarenta días con mi amiga que me conoce desde los seis y ya está re contra de vuelta con todo mi yo, entonces no tuve que cambiar demasiado mi forma de ser para viajar con ella (pobre).
Así que para los dos era todo, todo, todo nuevo. La relación, la convivencia, el viaje. Tal vez eso hasta ayudó… no sé. Lo que sí sé es que hay algunas cosas que “aprendí” (y sigo reaprendiendo) en este tiempo viajando juntos.

Las decisiones

Entendí lo importante que es confiar en la decisión del otro. Llevo todo una vida oponiéndome a los demás por amor al arte de objetar, y cuando viajás todo es una toma de decisiones, y, muchas de esas, son decisiones que hay que tomar YA. Entre que suelo contradecir siempre, y además soy medio indecisa, aprendí algo que me sirvió mucho: cuando el otro toma una decisión y se lo ve convencido, concuerdo. Y más tarde preguntaré por qué. Con esto no quiere decir que sea menos feminista, ni una manejada. Primero, porque hay que conocer bien a la otra persona y sus intereses para hacer eso, segundo porque muchas veces solemos hablar antes sobre lo que queremos hacer, entonces ya sabemos que los dos vamos para el mismo lado, y tercero, porque él hace lo mismo.
No solo a veces ponerse a discutir en la calle no lleva a nada y te hace perder tiempo, sino que además puede llegar a ser inseguro (porque te distraés), y nunca vas a decir las cosas con la misma paciencia y amabilidad que cuando estén tranquilos y con voluntad de hablar.
Pero cuando, por ejemplo, estás haciendo dedo y tenés que decidir ya si te subís o no, y a mí hubo algo que no me gustó y él no lo vio, o viceversa, si uno de los dos dice que no, es no, y después preguntamos por qué.Larga vida a viajar en pareja 3

Ser negativo

En Buenos Aires, yo era súper pesimista y negativa. El viaje, por suerte, me cambió mucho, pero aun así hay momentos en los que los malos pensamientos llegan, inevitablemente. Aprendí que tengo que pensar cuándo puedo compartir esa sensación de pesimismo (que es más bien un tirársela al otro), y cuándo la tengo que resolver adentro. Por más de que él tienda a ser positivo, somos los dos los que estamos cada vez más cerca de nuestro límite cuando todo se pone difícil, entonces tirarle tu mierda al otro no ayuda en nada. Y de hecho, lo más probable es que empeore las cosas. Por más difícil que parezca, lo mejor es respirar, volver el contador de paciencia a cero y confiar en que vas a salir también de esa.

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En La Paz, después de más de un mes de estar mal del estómago.

Pasar tiempo solos

Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago. Esta es mi preferida… porque nunca la cumplimos. Realmente sé que hay que rajar antes de que se ponga feo. Si hace muchos días seguidos que estamos todo el día juntos, y hasta hace dos segundos estaba todo más que recontra bien, pero nos pusimos a ver una peli y se empezó a mordisquear las uñas y le quiero saltar a la yugular, tengo que rajar. ¡No te quedes a ver cómo explotás con la próxima cosita inofensiva que el otro haga! No es cuestión de hablarlo, de hacer como que no te está pasando, ni de que se rían juntos de tu propia histeria. La cuestión es que necesitás una hora sol@ y volver fresc@ como una lechuga. Yo siempre espero a la próxima (sin mencionar que solemos ver pelis de noche y no es que me puedo levantar e ir a dar una vuelta) y ese es el error. Las pocas veces en las que frené la avalancha a tiempo y me fui a sacar fotos, a comprar algo para comer, a ver si llovía, o lo que sea, todo terminó fluyendo.Larga vida a viajar en pareja 5

Aceptar los defectos

Cuando viajamos, todo el tiempo salen a la luz nuestras mejores virtudes, pero también nuestros peores defectos.

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Con la comida no se jode

Realmente es una puesta a prueba diaria. Que, después de todo, la vida lo es, pero se nota más cuando estás de viaje, cuando cada día es una historia distinta. Y así como nos encontramos con lo mejor de nosotros mismos, ¡y nos queremos más!, también nos enfrentamos a lo peor, y luchamos por superarlo. Y, por supuesto, lo mismo pasa cuando hay otro. A veces es difícil perdonar sus defectos y errores. Pero es bueno aprender a hacerlo (siempre que se muestre arrepentid@ de haberse comido tu chocolate a la noche cuando no podés salir a comprar otro). Parte de crecer juntos es saber acompañarl@ en su aprendizaje y superación de sus propias falencias, y obtener el mismo apoyo cuando lo necesitás. Es igual de importante decirle que se equivocó y cuándo, como no echarle en cara cosas que ya fueron perdonadas y que aprendió a cambiar.

Peleate, obvio

Por supuesto, las peleas también van a existir, y están bien. Es bueno discutir acerca de qué está pasando. Los primeros meses yo evadía las discusiones porque, claro, no tenés casa propia para sacar el tema con un “che, no quiero discutir, pero me molestó que…” y seguir cuatro horas más la discusión (que dijiste que no querías tener). Muchas veces tenés una habitación privada en una posada rebarata y linda que encontraste por casualidad, otras tenés media hora solos en la casa un anfitrión de CS, y otras no tenés más que un banquito de plaza. Y si voy a terminar llorando, odio que la gente me vea. Pero hay que entender que no queda otra y que, como me explicó una amiga sabiamente, cada granito de arroz que te tragás, va a salir, no hay forma de evitarlo, y el día que le vayas a vomitar el risotto no vas a hacer tiempo de elegir dónde. Así que mejor sentarte tranqui en la plaza y charlar lo que te molestó lo más pronto posible.Larga vida a viajar en pareja 7

Empatizá

Una de las que a mí me cuesta un poquito más: ponerme en el lugar del otro. Pero, para eso viajamos, ¿no? Si ves que el otro está estresado por el trabajo (como le solía pasar a Lean antes de sus fechas de entrega), sé neutral. Si ves que está re caliente tirando mierda para todos lados (como suelo hacer yo), dejal@ sol@ un rato. Si te pidió dos veces que hagas algo, hacelo antes de la tercera. Si le pediste dos veces que haga algo, no l@ putees a la tercera, pedíselo bien.Larga vida a viajar en pareja 8

Valorá lo bueno

No dejo de leer posts acerca de lo genial, genialísimo que es viajar sol@. (No tengo dudas de que así es, y me encantaría probarlo algún día) Pero, ¿por qué no hay la misma cantidad de artículos acerca de viajar en pareja? Imagino que porque es más difícil mandarse sol@. Por eso, valoremos lo bueno: que la persona de la que te enamoraste en vida sedentaria elija todos los días acompañarte en un camino nómada. Que hayan cambiado y sigan cambiando, muchísimo, l@s dos, y aun así se sigan eligiendo. Que toda la felicidad que te da viajar, cumplir tus sueños y crecer como persona sea compartida con alguien que amás. Los planes en conjunto, más sueños por cumplir, más viajes. Que él/ella sea tu muleta cuando andás más o menos. Ayudar al otro a salir de las malas también, a evaporar sus fantasmas, a mirar para adelante y, justamente, a valorar lo bueno.Larga vida a viajar en pareja 9


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11 Comentarios en “Larga vida a viajar en pareja

  • Carolina

    Muy buen post! Mi pateja y yo viajamos el año pasado y es tal cual lo describis. Es hermoso compartir tal experiencia con quien elegis dia a dia, aunque a veces sea el doble de dificil sobrellevar ciertos momentos…
    Nosotros lo pusimos hacer y volvimos con mas amor y union que antes, ante la convivencia de este tipo se desarrolla la paciencia, la comprension, el escuchar al otro, la amistad, la tolerancia, y mucho mas.
    Que sigan asi chicos!! Y las mejorrs vibras!!

    • Agus Autor

      Hola Carolina! muy cierto lo que decís, es una prueba de fuego para la relación, pero si l@s dos ponen todo se puede, y como vos decís, se gana mucho! 🙂

  • TERE

    hola chicos! que lindo saber de ustedes. Me encanto el articulo sobre la pareja, esta genial. Despues de 30 años de casada concuerdo absolutamente en todo lo que comentas, me gusta mucho como podes abstraerte de vos para poder ver el todo, considero que es la mejor manera de hacer una EVALUACION del estado ESTAR EN PAREJA.
    Por lo que se deja ver de tu nota es que estas enamorada, que le vas a hacer.
    Broma aparte, me pone muy feliz por ustedes de lo que hacen, cumplir un sueño, y vaya que lo estan concretando. A esta altura deberian sentirse bien orgullosos de lo que han logrado. Los quiero mucho. Abrazo. Tere

    • Agus Autor

      Hola Tere!! gracias por tus palabras, como siempre. Y sí, estamos re contentos, es hermoso pero también difícil vivir todo esto juntos, pero ahora quién nos quita lo bailado jaja 🙂 y de todo lo que pasamos aprendimos algo. Abrazo gigante, también te queremos!!

  • Guimy

    Hola Agus, es el segundo articulo que leo de tu blog despues de El fin del viaje y…
    Me sacaste lagrimas leer todo esto, que vivi tambien con mi pareja. No tengo tanta facilidad pa tomar distancia y sacarle a las experiencias de vida ensenanzas y escribirlas… O quizas no se tomar el tiempo………….. Asi que muchas gracias porque me ayudas a digerir un poco mas y crecer obvio.
    Recien volvi de viaje, sola tambien, y aun todo es un poquito confuso.
    Tu relato es tan similar a lo que siento pero que no puedo expresar aun, que tengo prisa por leer todo !
    Acaso te acuerdas de un Colombiano guitarista y muy buen cantante que cruzaste en Ecuador, era EL…… 🙂
    Guim’

    • Agus Autor

      Hola Guimy!
      Me alegra un montón que te ayude leerlo, a mí escribir me ayuda a digerir las cosas jaja
      Por supuesto que recuerdo a ese músico colombiano!!, difícil no quererlo 🙂
      Te deseo lo mejor!