Guyana: colados en la fiesta de la independencia chilena 3


Cuando llegó el auto de Nicholas con ellos dos bañados y vestidos casual elegant para ir a la celebración, se me fueron del todo las ganas de ir. Ya lo estaba dudando mientras recorríamos la National Art Gallery de Georgetown, Guyana y hasta llegué a desear que los chicos no vinieran a buscarnos, que ni nos llamaran.

 

Cuando llegamos al hotel el reloj del auto marcaba la 1:13pm. A las 12 habían empezado a celebrarse los 205 cinco años de independencia que cuenta Chile, así que tenían dos horas para tirar la casa por la ventana, y nosotros estábamos invitados.

 

No. Nosotros no estábamos invitados. Pero estábamos haciendo Couchsurfing en la casa de Ian, periodista de un reconocido periódico local, que sí estaba invitado, y le pareció buena idea que hagamos un “break in” al estilo de Guyana, y nos colemos en la fiesta.

 

A diferencia de Chile, Guyana cuenta apenas 49 años desde que dejó el título de “colonia británica”. No fue San Martín en un caballo blanco el que estuvo acá, sino Cheddi Jagan (no, nosotros tampoco habíamos oído hablar de él hasta ahora, ni acá la gente conoce a Saint Martin) pero en mayo del ’66 el territorio pudo empezar a llamarse “país” después de más de un siglo de esclavitud y lucha por conseguir lo que nunca debieron perder: la libertad. Un pasado común con el resto de los países de América Latina, y quizás lo único que compartimos.Guyana:_colados_en_la_fiesta_de_la_independencia_chilena_5
Un segundo antes de bajarnos del auto, Nicholas nos dijo que no podía venir porque tenía clase en la universidad, así que nos encaminamos con Ian hacia la entrada del hotel tratando de parecer decididos.

 

El código de vestimenta era casual elegant, así que Ian se había puesto un pantalón de vestir, zapatos y camisa. Lean la pudo arreglar con una camisa y zapatillas negras, pero mostrando la mitad de la pierna peluda con unas bermudas, y yo… en ojotas y con mi mochila zaparrastrosa.

 

Nadie controlaba las invitaciones en la entrada, así que pasamos sin que ni siquiera nos notaran.

 

Después de subir una escalera llena de banderitas chilenas y guirnaldas blancas empujamos las puertas de vidrio del salón de eventos del hotel. Unas cuantas cabezas muy pitucas próximas a la entrada giraron para observarnos, mientras masticaban una porción de torta o un canapé de salmón ahumado, ¡sí, señor! Un poco avergonzados, pero más hambrientos, fuimos a la mesa más próxima a servirnos sintiéndonos invisibles. Yo agarré un plato y le puse unas cuantas cucharadas de ensalada rusa y pan de pita bien huntado en hummus y Lean fue directo  a una bandejota de camarones.Guyana:_colados_en_la_fiesta_de_la_independencia_chilena_3
La ceremonia oficial ya había terminado, y hasta David Granger, el presidente de Guyana, había pasado a picotear algo, pero ya se había ido. Ian se había perdido la parte más importante de la noticia, pero se puso a masticar con nosotros sin hacerse mucho drama.

 

Todas las mesas lucían el azul, el blanco y el rojo. En una pared, un proyector mostraba imágenes de la geografía chilena, junto a versos de canciones, y música típica. En una esquina del salón varios mozos barajaban vasos de un lado a otro con Coca Cola, vino chileno, agua, y 7up. Enfrente a la mesa de donde estábamos comiendo había otra mesa igual, que como un espejo mostraba la misma bandeja repleta de camarones, hummus, salmón, pescado frito y ensaladas. En la única esquina que quedaba libre del lugar la gente ya se despachaba con el postre: una bandeja de medio metro exhibía una geométrica ensalada de frutas: bastones de sandía y piña, cuadraditos de papaya y esferas de uva. Para los no light había tortas llenas de crema, frutas, una de café y un arrollado con más crema.

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Lean fichando el próximo objetivo mientras masticaba, yo sacando la foto movida de los nervios

Cada vez que miraba a las mujeres del evento, con sus peinados, vestidos, maquillaje y zapatos, ellas me estaban observando las ojotas. Pero como yo ya estaba jugada, y todos sabían que no tenía nada que hacer ahí, comí sin vergüenza. Hasta me acerqué a la barra:

 

—Good afternoon, could I have something to drink?
—Yes, what would you like?
—Red wine, please. —Dije con una sonrisa de oreja a oreja. ¡Y tengo que decir que este Cabernet Sauvignon chileno no tenía nada que envidiarle a los nuestros!

 

Parece que nosotros éramos el toque exótico de la fiesta, porque un escritor guyanés, conocido de Ian, se acercó a hablarnos, seguro de que yo era de Guyana y Lean extranjero (el bronceado que me trajo hacer dedo me camufla). Pero no le entendíamos muy bien su inglés y cuando me preguntó si yo era periodista le dije que sí, por las dudas.

 

Claudio, el embajador chileno, se acercó a presentarse y a hablar con nosotros. No habían pasado ni diez segundos de conversación cuando nos adivinó

 

—¿Ustedes son mochileros, no? —Y sí… en Guyana la gente sabe poco de nosotros… de hecho, una señora que conocimos en la calle nos preguntó, mientras nos acercaba con su auto a un local de comida china, si Argentina era ese país que quedaba cerca de Fiji (nos confundió con Australia). Pero en Chile, nos tienen bien calados. Lean se notaba tenso, y después me dijo que estaba seguro de que el embajador venía a echarnos, pero Claudio no pudo ser más buena onda, de hecho, se despidió con un:

 

—Me alegro de que estén acá, chicos, ¡disfruten!, ¡COMAN! —Y le hicimos caso… ¡era el embajador!
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El tiempo pasó volando y para la 1:30pm ya se había ido la mitad de la gente. Yo ya había pasado a la mesa dulce e iba por el segundo plato de frutas (¡¡en Guyana son caras las frutas!!). Además, probé la torta de café, pero como muy sabiamente dijo Lean “la mesa dulce siempre promete mucho, pero cuando llegás te decepciona y te das cuenta de que deberías haber comido más de lo salado”, así que bajó su propia porción de torta con otro canapé de salmón.Guyana:_colados_en_la_fiesta_de_la_independencia_chilena_1

A la 1:45pm solo quedábamos seis. Los mozos empezaban a levantar los vasos vacíos, yo trataba en vano de bajar todo con agua y mientras conversábamos con Ian y dos mujeres muy pitucas y correctas que no tengo idea de quiénes eran.

 

En la mesa de tortas, el embajador llenaba con frutas un envase descartable con una mano, mientras sostenía con la otra dos bandejitas con canapés y bastoncitos de pescado frito. Había sobrado mucha comida… ¡y no se iba a tirar!

 

Al momento de irnos, y antes de saludar a Claudio como de toda la vida, una señora nos despidió muy efusiva, y le respondimos en inglés, aunque al salir Ian nos dijo que era la esposa colombiana del embajador.

 

Y nos fuimos, lamentando no tener nuestra propia bandejita de comida, y preguntándonos cómo harán con la comida que sobra en las embajadas del primer mundo.

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3 Comentarios en “Guyana: colados en la fiesta de la independencia chilena

  • Oswaldo

    Que buena historia chicos. Ustedes no pasan desapercibidos donde quiera q vayan. Ahora definitivamente veré con otros ojos y expectativas a la mesa dulce.

    Saludos desde Chicago!!

    • Lean

      Oswald, tanto tiempo!!
      Que bueno que te haya gustado la historia y te haya cambiado la perspectiva de la mesa dulce jaja

      ¿Qué andás haciendo por Chicago?

      Abrazo grande desde Guyana Francesa!

  • Jorge

    que bueno !!! como estan creciendo chicos , una inmensa alegria , estas cosas no se olvidan nunca , sigan adelante con su plan y a lograr los objetivos !!! FELICITACIONES