Fui a preguntarle al mar


En los seis meses que llevo viviendo en Buenos Aires de vuelta salí una sola vez de la ciudad. Mi mamá tenía que hacer un trámite en Santa Clara del mar, en la costa Atlántica, iba a pasar dos noches allá y me invitó.

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Algo que me parece fascinante de ir a la costa argentina es que en otros países ir al mar implica bordear la ruta costera por muchos kilómetros, pero, al menos en mi imaginario, siempre es campo, campo, campo y, de repente, el mar. Creo que es porque desde chica voy por la ruta 11, nunca la 2. Pero el caso es que siempre tengo la sensación de que el mar aparece de repente y me sorprende.

Fui-a-preguntarle-al-mar-2Campo
Fui-a-preguntarle-al-mar-1Campo
Fui-a-preguntarle-al-mar-3Campo
Fui-a-preguntarle-al-mar-9El mar

En parte quería ir y poder nadar sin Lean. Lamento seguir en la etapa en que necesito demostrarme que “puedo cosas sin él” pero bueno… siéndome sincera, estoy en esa etapa. Toda la vida le había tenido pánico -casi fobia- al agua, y durante el viaje él me re-enseñó a nadar y me pegó ese amor pisciano por el agua, haciéndome verle el lado lindo a flotar y dejarse llevar. Ahora tenía la oportunidad de ver si realmente ese amor había quedado en mí o si solo me metía, nadaba y lo disfrutaba con él.

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De los tres días solo una tarde no lloviznó. Todo el tiempo hubo bastante viento. Pero me gustó más porque sé que en el mar-piscina caribeño es muy fácil superar el mambo. No solo me metí y nadé sino que, cuando miré para atrás, era la que más adentro estaba y no hacía pie.

Fui-a-preguntarle-al-mar-15Mantener los mambos a raya

El cielo medio tormentoso y los días frescos hicieron que, en vez de sentirse como días de vacaciones y playa, parecieran más para leer y reflexionar. Y me encantó. (Cuando digo cosas como estas una amiga me tararea esta canción). Aparte, estar de viaje y no con Lean era muy nuevo y raro, pero a la vez muy emocionante.

Fui-a-preguntarle-al-mar-4A la vuelta nos desviamos a Balcarce y vimos las sierras

Y algo que se me había dormido estos meses revivió muy fuerte. Volví a sentir muchas ganas de viajar, de estar en lugares diferentes, de conocer gente, de contemplar, de explorar.

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Fui-a-preguntarle-al-mar-13Ritual de costa argentina: mate + Terepín
Fui-a-preguntarle-al-mar-18En Atlántida (al lado de Santa Clara) hay una reserva y el entorno es medio boscoso.
Fui-a-preguntarle-al-mar-10Le pedí a mi mamá que me saque una foto contemplando el mar y el resultado fue tan fuerte que tenía que publicarla

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Fui-a-preguntarle-al-mar-6Esta es la foto con la que mis lectores descubren que tengo el tercer dedo del pie más largo y huyen asustados

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Veía el mar en movimiento, y un poco agresivo por el viento, pero las olas parecían siempre la misma, había un patrón. Me daba paz pensar que no importa qué, siempre va a venir otra ola, el mar siempre va a seguir con ese ir y venir, caótico pero constante, y aunque me fuera a dormir, aunque volviera a la ciudad y no lo viera, aunque todo lo demás se terminara, iba a seguir así, ola tras ola. Eso me hacía confiar en que todo estaba bien.

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Después pensé en que vivir viajando es un poco así. Es ser culo inquieto de alma, estar de acá para allá, no quedarse. Pero con una armonía detrás, un orden -medio caótico-, que, si te funciona, está todo bien. Como la frase “no todo lo que deambula está perdido”. No importa si nuestro orden le parece quilombo a los demás. Importa que para nosotros tenga sentido la mayor parte del tiempo.

Fui-a-preguntarle-al-mar-21A veces hay que ir en contra de la corriente para seguir nuestra dirección

Justo antes de emprender la vuelta paramos a inflar las ruedas en una estación de servicio y encontré un juguete tirado. Es como una muñequita pero distinta a todas las que haya visto.

Fui-a-preguntarle-al-mar-22Para empezar es fea.

Claramente no responde a estereotipos (capaz solo el color rosa), es independiente, se ve medio superheroína, carga con un bolsito con todo lo que necesita, y, claramente, no tiene actitud de estar esperando a nadie.

Fui-a-preguntarle-al-mar-19Me la guardé y le puse un nombre que ya no recuerdo.
Fui-a-preguntarle-al-mar-5Un atardecer a la vuelta

Y yo estoy muy en una etapa en que “nada es casual”. Así que tomé el hallazgo como una señal de que es hora, de que ya estoy lista.

Fui-a-preguntarle-al-mar-7Para terminar dejo el chivo de estos alfajores artesanales que compro cada vez que voy. Son lo más. Posta

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